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Estreñimiento o constipación

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Estreñimiento o constipación -del libro: La Medicina Natural al alcance de todos – Dr. M. Lezaeta

Vamos a tratar aquí de la dolencia más grave que aqueja a la humanidad. Con esta denominación se indica el atraso o insuficiencia en las evacuaciones intestinales. Hay muchos grados de estreñimiento: desde una evacuación diaria, lo que constituye principio de estreñimiento, hasta los casos donde se evacúa sólo una vez cada dos, tres o cuatro días, y aún sólo una vez por semana.

En las ciudades, la mayoría de las personas sufren estreñimiento más o menos acentuado. debido a alimentación inadecuada, falta de ejercicio físico y herencia malsana, siendo frecuente que los niños pequeños y aún recién nacidos, sufran de este mal por sangre viciada recibida de sus padres.

 

Sabemos que la actividad intestinal es función nerviosa, y que la energía de los nervios depende de la pureza de la sangre. De aquí que la impurificación del fluído vital por herencia, mal régimen de vida y tratamiento de drogas o inyecciones, debilita la energía nerviosa y, por lo tanto, la función digestiva. También el debilitamiento de la piel origina y mantiene la incapacidad funcional del intestino por congestión de las entrañas.

La mayoría de las personas no saben que sufren estreñimiento, porque creen que una evacuación diaria y, aún menos, es normal; sin embargo, lo normal y lógico, sería que las evacuaciones fuesen tantas como comidas hechas en el día: Pero aún con evacuaciones frecuentes, puede haber deficiente eliminación intestinal.

El pan blanco, la leche, harinas finas, huevos blandos, carnes, arroz corriente y quesos, retrasan el movimiento intestinal, mientras que el pan integral de todo grano, quáker, frutas, semillas de árboles, verduras y miel de abeja lo activan.

El ejercicio físico al aire libre, tiene gran influencia sobre la función intestinal, mientras que la persona de vida sedentaria, está en condiciones favorables para el estreñimiento, explicándose así que este mal sea desconocido en los campos.

Además de la herencia que transmite a los hijos el debilitamiento del aparato digestivo de los padres, la causa principal de estreñimiento está en la alimentación innatural, con productos animales, masas, dulces, té, café, chocolate, etc. Si el hombre se alimentara sólo de frutas crudas o ensaladas, desconocería esta afección tan mortífera.

En las mujeres el estreñimiento es más común que en los hombres debido a vida inactiva y, especialmente a la constante presión del intestino por corsé o faja, que dificulta los movimientos peristálticos de estas vísceras.

El uso contínuo de laxantes o purgantes, lejos de curar esta dolencia, con el tiempo provoca un estado de irritación e inflamación crónica del intestino que conduce a la degeneración del mismo y a un estreñimiento más pertinaz cada día.

Los purgantes no sólo son innecerarios, sino que están prohibidos precisamente porque irritan, congestionan y degeneran las mucosas del aparato digestivo, aumentando la fiebre interna del cuerpo, que hay que combatir.

Drogas, inyecciones y medicamentos calmantes y quitadolores, hoy tan en uso, debilitan y aún paralizan la función intestinal. Algo semejante ocurre con productos de farmacia que contienen tanino, plomo, hierro, bismuto u otros metales. El abuso de lavativas también es perjudicial y produce relajación intestinal. La mala costumbre de resistir los deseos de desocupar el vientre, conduce a la inactividad del mismo. Es por esto que hay que acostumbrar el organismo a que evacúe diariamente, a las mismas horas en lo posible, después del desayuno y antes de acostarse.

Muy buena costumbre es, a tragitos, beber un vaso de agua fresca, y mejor con miel de abejas al levantarse y al acostarse, porque, además de activar las funciones intestinales, ablanda las materias que a veces se resecan debido a la fiebre interna, común en estos enfermos.

El uso de taza de asiento dificulta la normal función eliminadora del intestino, siendo necesario adoptar la posición en cuclillas, como en el campo, para favorecer la libre evacuación.

Reteniendo en el cuerpo productos tóxicos, el estreñimiento permite que ellos sean absorbidos por la sangre y distribuídos en todos los órganos y tejidos del cuerpo, envenenando su sistema nervioso, irritando e inflamando los órganos del interior del vientre y trastornando la normal circulación del fluído vital hasta afectar el cerebro. Puede asegurarse que las dolencias crónicas más graves, como las cerebrales, sistema nervioso, ojos, oídos, narices, garganta, pulmones, corazón, hígado, apéndice, bazo, vejiga, próstata, ovarios y matriz, tienen por causa estreñimiento: Todas las enfermedades propias de la mujer, por lo común, no reconocen otra causa, siendo las várices, flebitis, almorranas, flujos vajinales, desarreglos de la menstruación, tumores, histerismo, afecciones sexuales y de la piel, etc. consecuencia próxima o remota de estreñimiento.

Como sucede con todas las dolencias crónicas, la medicina profesional no cura el estreñimiento, limitándose a prescribir drogas, supositorios, laxantes y purgantes, que no hacen sino engañar al enfermo y sumirlo en mayor desdicha cada día. Los preparados a base de aceite de petróleo o vaselina líquida no desempeñan mejor papel que los demás específicos tan conocidos como desprestigiados, pues, lejos de normalizar la función digestiva, obran artificialmente, dejando en pie la atonía de los órganos digestivos y dificultando la absorción de los alimentos, ya que esos aceites rodean con una capa impermeable los productos de la digestión.

Tratamiento para el estreñimiento

Ante todo, régimen alimenticio a base de frutas y ensaladas crudas. También cereales integrales, hortalizas, verduras, frutas oleaginosas, miel de abejas, leche fermentada o yogurt y agua a tragos cortos. Se prohíbe consumo de carnes, pescados, quesos fuertes, pan blanco, harina flor, masas o pastas con esta harina, macarrones, fideos o tallarines, arroz corriente, cacao, chocolate, dulces, pasteles, café, té y leche, también son perjudiciales los farináceos seos.

En los niños bastará dieta de frutas y semillas de árboles, frotación de agua fría al despertar y barro en el vientre durante la noche, para normalizar su digestión.

Para adultos, uno a tres baños genitales de 20 a 30 minutos cada día, mañana, tarde y antes de dormir. En verano, en su lugar, conviene tomar diariamente baño de pitón a mediodía: La cataplasma de barro sobre el vientre durante la noche, refrescando el intestino, lo descongestiona y activa sus funciones; también la compresa abdominal y la faja derivativa activan el trabajo intestinal.

Las personas estreñidas tomarán sin descanso, diariamente mi Lavado de la Sangre al sol o vapor para activar la eliminación por los poros. No olvidemos que la actividad nerciosa de que depende la función digestiva a su vez depende también de la pureza de la sangre.

El ejercicio físico es otro factor que tiene gran influencia sobre la actividad del intestino, siendo especialmente recomendable ejercicios de piernas y flexiones de tronco.

En todo caso, el endurecimiento de la piel con frotaciones y chorros de agua fría, como también los baños de aire frío es indispensable para descongestionar el aparato digestivo y activar sus funciones.

Como laxante, los adultos ingerirán en ayunas una cucharada de linaza entera en infusión desde la noche anterior, junto con 4 ó 6 ciruelas. Agregando una cucharadita de miel de abejas se hace más agradable y eficaz este laxante natural que puede usarse indefinidamente porque no irrita como los de botica.

Los niños, aun cuando no necesitan otro laxante que la fruta cruda, en caso necesario podrán emplear la linaza, reduciendo a la mitad la cantidad de los ingredientes apuntados…. Unas seis ciruelas secas en ayunas o en la noche, remojadas en agua fría con algunas horas de anticipación, constituye excelente regulador de la función intestinal.

Como recurso de emergencia se aplicará lavativa de agua natural, un litro por adulto, más o menos.

Nota: Alimentos reguladores del intestino: Alcachofa, hierbabuena, alfalfa, fibra, col, uva, remolacha, manzana, pera, higo, ciruela, frambuesa, pomelo, kiwi, avena, cebada, arroz integral, mijo, quinoa, trigo sarraceno, garbanzo, lenteja, semilla lino, grano de mostaza, yogurt, semilla de sésamo, espinacas, acelgas, agua.