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Los 25 años de APEC

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Los 25 años de APEC por Oscar Maúrtua

por Oscar Maúrtua de Romaña

El Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) ha cumplido 25 años de creación. Atravesando diversos desafíos y retos, ha logrado posicionarse como unos de los principales mecanismos de concertación multilateral en el mundo.

Hace casi medio siglo, el término ‘Cuenca del Pacífico’ era conocido únicamente por los geólogos, para referirse al Cinturón de Fuego del Pacífico como la zona donde se producía el mayor número de movimientos telúricos en el mundo. Hoy, el panorama es completamente distinto y podemos afirmar, sin lugar a dudas, que la Cuenca del Pacífico es y será el motor del mundo en el siglo XXI.

El Foro, que nació en 1989 como una iniciativa de los primeros ministros de Australia y Japón, hoy agrupa a 21 economías, que juntas representan el 56% del PIB mundial y al 46% del comercio global. A principios de los años noventa, las negociaciones en el marco de la Ronda de Uruguay parecían estancadas y la APEC insurgió como un impulso para revitalizar las conversaciones multilaterales en torno a la liberalización del comercio internacional.

Con el fin de la guerra fría, los países occidentales redujeron sus presupuestos de defensa y se volcaron a consolidar proyectos de integración política-económica (la Unión Europea), y comercial (El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN).

Por otra parte, en el sudeste asiático, desde los años ochenta, varios países habían experimentado altas tasas de crecimiento que los llevó a pasar, en unas pocas décadas, de un modelo económico primario basado principalmente en la agricultura a uno industrializado orientado hacia las exportaciones. A estos países se los denominó “Tigres Asiáticos” o “Newly Industrialized Countries” (países recientemente industrializados).

LA APEC se creó a manera de un grupo de diálogo informal destinado a discutir las implicaciones de la creciente interdependencia de las economías de ambos lados del océano Pacifico. Desde Canberra en 1989 hasta Beijing en el presente año, se han realizado 26 reuniones de forma ininterrumpida, a pesar de que la región atravesó duros desafíos, como la tensión generada por la crisis en el estrecho de Taiwán (1995-1996) o la crisis asiática en 1997.

De sus reuniones iniciales a nivel de ministros de Comercio y de cancilleres, se pasó al mecanismo de la Cumbre Informal de Líderes, quienes desde 1993 concurren a su máxima cita con el propósito de otorgar un mayor respaldo a las decisiones adoptadas por este foro. Ese año en la Cumbre de Blake Island (Seattle, EE.UU.), la APEC deja de funcionar únicamente como una instancia consultiva, para iniciar su consolidación como organismo, y en 1994, en la Cumbre de Bogor (Indonesia) los dirigentes de los países miembros acordaron avanzar a un ritmo más ágil que el de la Organización Mundial de Comercio (OMC), al comprometerse a la entera liberalización recíproca de sus mercados para el año 2020. En 1995, en Osaka (Japón), se aprobó la Agenda para la Acción, por la que se plantearon una serie de medidas para llevar a la realidad los postulados enunciados en las dos cumbres previas. De esta manera, la primera parte de la agenda de Osaka se refiere a la liberalización y simplificación del comercio y las inversiones entre las economías del Asia-Pacífico; la segunda, a la cooperación económica y técnica en campos como los de la energía, transporte, infraestructura, pequeñas y medianas empresas y tecnología agrícola.

La V Cumbre de la APEC, realizada en Vancouver (1997) tuvo vital importancia porque se decidió el número de miembros con los que se ingresaría el siglo XXI. Las 18 economías de este entonces decidieron que Rusia, el Perú y Vietnam serían los últimos integrantes hasta que haya cumplido una moratoria de diez años para la admisión de nuevos socios. La incorporación del Perú a la APEC, constituyó un reconocimiento a su reinserción en el contexto económico-financiero internacional y las reformas que emprendió en la década de los noventa. Esta membresía también significó uno de los más notables logros de nuestra política exterior. El Perú, estuvo a la altura de las circunstancias cuando en el 2008 organizó con éxito la Vigésima Cumbre de la APEC y se mostró al mundo como un digno anfitrión de eventos del más alto nivel para discutir y negociar temas de relevancia internacional.

Uno de los principios fundamentales que guían las actividades de la APEC es el del ‘regionalismo abierto’, lo cual resulta una contribución al proceso global de liberalización. Significa que el proceso de cooperación regional actualmente en marcha tiene como fin no sólo la reducción de las barreras internas (intrarregionales), sino también de las barreras externas al comercio con aquellas economías que no son parte del Asia-Pacífico. Se expresa de esta manera el compromiso con el proyecto de un sistema internacional de comercio libre y abierto. Para aplicar este principio, los miembros de la APEC, paralelamente a la liberalización al interior del bloque, trabajan para realizarlo también en el marco de la OMC.

Finalmente, se puede concluir que la APEC ha progresado sustantivamente en un ambiente de “convivencia pacífica”, dentro de la estructura de una organización donde las decisiones se adoptan por consenso, ergo, no existen mayorías ni minorías, ni transacciones, ni votos individuales ni morales, sino la madurez y la concertación de esfuerzos para hacer de la Cuenca del Pacífico el centro el crecimiento y desarrollo del mundo.