Triunfo y vigencia de Jimmy Gamonet

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 Jimmy  Gamonet

Escribe: Rosa Luz Miranda

Gamonet, nuestro gran maestro de la danza nació en Lima. Desde muy niño vivió la intensidad del teatro: sus padres eran actores. Vivenció los actos de la creación, y vivió la magia donde los seres y el tiempo vuelven a ser los mismos. Supo del despliegue que va desde bambalinas al telón, la tercera llamada y ese aquí y ahora de las voces y sus texturas, la música, el canto, el vestuario y los envolventes colores de la creación y esos lazos que van desde el sentir y los aplausos del público. Y entonces… decidió su destino: ser artista. En este camino luchó por la elección, la danza era lo suyo.

Como primer bailarín de ballet, aquí trabajó una exitosa carrera en el hoy Ballet Nacional del Perú y en grupos que se consolidaron luego como el Ballet Municipal. La coreografía despuntaba ya en él con sus luces y conceptos, y con la fuerza de liberar una estética propia, que desde entonces va y viene en reconocidos pasos.

Los sueños, la música, los escenarios y sus caminares hicieron lo suyo. Y, un día, luego de trabajar en París, llegó a Nueva York, la cuna de la danza. Y allí empieza una nueva historia.

 

Y sí. Audicionó. Y a los pocos días encauzó su destino por predios norteamericanos: el ballet de Oklahoma lo llama para integrar su elenco.

Gamonet tiene innumerables puestas en escena. Sus enfoques son paralelos al reino de las hadas, las musas, los príncipes y las princesas encantados, y esos seres etéreos delballet clásico con los reinos que propone o reinventa desde sus esencias. Así, domina la enorme lista de los clásicos y pinta los abstractos en ritmos y colores para ofrecer piezas de la más exigente cobertura.

Audazmente, aborda las formas puras, se sumerge en su eternidad, ese referente absoluto que desde occidente marca la estética universal. Y desde ese inconforme mundo, crea y sella sus coreografías con la rebeldía de sus conceptos y percepciones y viaja con lenguaje propio por los caminos de la danza clásica y contemporánea.

Y allí están sus fusiones, con la gracia y los colores propios de de nuestra América, y las de nuestro Perú. El Ballet Nacional, nuestro primer elenco, hace un tiempo mostró como estreno la suit “Trastangos”, creada con Astor Piazzola para el “Miami City Ballet”. Gamonet logra que el clima, los rostros y el lenguaje de nuestros bailarines evoquen, con sugerente poesía, a esas llamadas chicas malas que en los cafetines porteños dieron a luz el tango compadrito, que supo seducir, llenarse de “glamour” y hacer furor en los salones de París, convirtiendo al tango en uno de los fenómenos del siglo XX.

Permanece y marca un hito en el ballet peruano el estreno en el 2007 de “Carmen” de Bizet, con su impresionante coreografía, donde Gamonet desplegó una síntesis de talento, técnica y calidad interpetativa. Allí, nuestra adolescente primera bailarina Rina Barrantes cautivó con su talento, gracia y belleza en ese inolvidable rol estelar de Carmen, impregnando con su sello personal la pasión y la tragedia del amor.

En la plenitud de su talento y juventud, Jimmy Gamonet es ejemplo de estudio y perseverancia. En su visión totalizadora trabaja, se exige y exige como el que más para trascender lo meramente programático. Este gran peruano es un referente obligado en el mundo del arte y de la cultura de nuestro tiempo.