Foro de la Fundación Naumann sobre La Alianza del Pacífico

Print

Foro de la Fundación Naumann sobre La Alianza del Pacífico

Perspectivas de un nuevo bloque de integración orientado al Asia-Pacífico.

El presente texto del Embajador Óscar Maúrtua de Romaña, Ex Canciller del Perú, pretende dar un alcance sobre las características que hacen diferente a la Alianza del Pacífico en la región, sus perspectivas con miras a conquistar el mercado asiático liderado por el intenso crecimiento de China y los países de la ASEAN, así como la prosperidad de Australia y Nueva Zelanda; y su relación con otras iniciativas –pero de evidentes distintas dimisiones– similares como el Foro APEC y el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP).

Resumen

La Alianza del Pacífico puede ser catalogada como un efectivo proyecto de cooperación colectiva que busca la integración en América Latina. Su rápido progreso sumado a la voluntad política y pragmatismo de los líderes de los estados que la conforman, ha generado expectativas en muchos países y empresas multinacionales que la han llegado a considerar el nuevo motor de la región. En una fase inicial prometedora, los países de la Alianza del Pacífico han asumido una amplia variedad de compromisos. En los próximos años tendrá lugar el arduo proceso de implementar todo lo que vienen acordando.

 

Antecedentes

Los antecedentes de este bloque comercial los hallamos en la iniciativa del Arco del Pacífico Latinoamericano que fue lanzada durante el Primer Foro de Ministros de Comercio en la ciudad de Cali, Colombia, en enero del 2007. Estuvo integrado por Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y el Perú. Su objetivo principal era convertirse en una plataforma de diálogo político y proyección comercial orientada hacia la región del Asia Pacífico.

Esta iniciativa no se pudo plasmar en decisiones concretas que se pudieran implementar de forma efectiva debido a la divergencia de intereses de los países miembros. No obstante merece recordarse que en la década del noventa hubo diversas visitas de presidentes y ministros de Latinoamérica al Asia con el propósito de explorar la creación de vínculos entre el Asia-Latinoamérica; esto es una diplomacia intercontinental.

El punto de partida de la Alianza del Pacífico fue la Declaración Presidencial de Lima del 28 de abril de 2011. El presidente peruano Alan García invitó a sus pares de México, Felipe Calderón; Colombia, Juan Manuel Santos; y Chile, Sebastián Piñera, a conformar “un área de integración profunda, que busca avanzar progresivamente hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas”.

Se estableció una estructura conformada por tres niveles: los grupos técnicos de negociación; una instancia de supervisión de tales negociaciones, a cargo de un Grupo de Alto Nivel (GAN) integrado por los Viceministros de Relaciones Exteriores y los de Comercio; así como la instancia de decisión y conducción política a cargo de los Presidentes de los países miembros.

A partir de ahí, se han realizado ocho cumbres presidenciales (una de ellas de forma virtual) a un impresionante ritmo de casi dos por año y se han aceptado solicitudes de 32 países, provenientes de los cinco continentes para participar en calidad de observadores. Además, se espera que en el 2015, Costa Rica y Panamá completen su proceso de adhesión (que consiste en tener un acuerdo de libre comercio con cada uno de los demás estados) para poder ser miembros de pleno derecho.

1. Indicadores Económicos

La Alianza del Pacífico reúne a los países de mayor crecimiento económico y menor inflación de la región. En conjunto, representan el 36% de la economía de América Latina, el 50% de todo su comercio internacional y el 41% de toda la inversión extranjera (más de US$70.000 millones). Si este bloque fuese un país, sería la octava economía más grande del mundo y la séptima potencia exportadora. El bloque será la cuarta economía que más contribuirá al crecimiento mundial en los próximos diez años, solo por detrás de China, India y los Estados Unidos. La población de los cuatro países superan los 207 millones de habitantes.

Sus cuatro integrantes lideran las listas de las economías más competitivas de América Latina. El comercio internacional de la Alianza del Pacífico representa 568 000 millones de dólares en exportaciones y 546 000 millones de dólares en importaciones. El comercio entre estos cuatro países es tan solo el 4 % de su comercio total por lo que existe un gran potencial para que pueda crecer. Son receptores de alrededor de 60 000 millones de dólares de inversión extranjera directa.

 

Población (millones de habitantes)

PBI / Nominal (millones de dólares)

PBI per cápita / PPP (miles de dólares)

Exportaciones (millones de dólares)

Importaciones (millones de dólares)

Chile

16,8

276.975

20.313

83.660

70.200

Colombia

47,6

381.822

11.284

59.960

55.490

México

119,7

1.258.544

15.931

377.400

379.400

Perú

30,8

206.542

11.403

47.380

41.150

Alianza del Pacífico

214,9

2.123.883

14.732

568.400

546.246

Principales Indicadores Económicos 2013. Fuente: Fondo Monetario Internacional

2. Principales logros de la Alianza del Pacífico

La Alianza del Pacífico va más allá del aspecto netamente comercial. En los últimos años, la agenda de trabajo no solo ha contemplado negociaciones orientadas a la eliminación progresiva de los aranceles para la liberalización del comercio de bienes, servicios y capitales, sino también ha desarrollado campos como: el de cooperación; asuntos migratorios para facilitar el movimiento de personas; promoción comercial y de inversiones de forma conjunta; la promoción cultural conjunta; una estrategia comunicacional para el mejor posicionamiento de la Alianza; la integración de las bolsas de valores; así como la participación del sector privado a través del Consejo Empresarial de la Alianza del Pacífico.

Entre los principales logros obtenidos hasta la actualidad podemos destacar los siguientes:

• Creación de la Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil a nivel pregrado y posgrado para contribuir a la formación de capital humano avanzado de los países miembros a través del intercambio académico de estudiantes de pregrado, maestría y doctorado, así como de docentes universitarios de las universidades colombianas, chilenas, mexicanas y peruanos. Anualmente se ofrecen 400 becas, 100 por cada país.

• Durante la II Reunión del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores y de responsables de Comercio Exterior que se llevó a cabo en Cartagena de Indias el 9 de Noviembre de 2012, México anunció la decisión de su gobierno de exonerar del requisito de visa a los nacionales peruanos y colombianos titulares de un pasaporte ordinario vigente para ingresar a México en calidad de visitantes hasta por 180 días. Posteriormente a ello, en mayo de 2013, el Perú anunció la exoneración a los ciudadanos de Chile, Colombia y México del requisito de visa de negocios para ingresar al Perú.

Estas medidas se enmarcan en la política migratoria de la Alianza del Pacífico que busca el libre tránsito de personas en los países miembros.

• En mayo de 2013 se creó el Fondo de Cooperación de la Alianza del Pacífico, con un aporte inicial de un millón de dólares, que será destinado a iniciativas de medio ambiente, innovación, ciencia, tecnología, desarrollo social e intercambios académicos. Cada país aportará 250,000 dólares y hay una intención de incrementar la cifra en el futuro.

• Durante la VIII Cumbre de la Alianza del Pacífico en Cartagena de Indias en febrero de 2014 se firmó el protocolo de desgravación del 92% de aranceles de los bienes y servicios que los países comercian entre sí. Queda pendiente el 8%, en su mayoría bienes agrícolas calificados de “sensibles”.

• Apertura de representaciones conjuntas en el exterior. Actualmente existe una representación de los cuatro países en Ghana. Colombia y Chile comparten embajadas en Marruecos, Argelia y próximamente en Azerbaiyán. México y Colombia comparten embajadas en Singapur y Perú y Colombia comparten sede en Vietnam.

3. La Alianza del Pacífico en la teoría de las relaciones internacionales y la diplomacia

Un observador foráneo podría considerar a América Latina como una región homogénea y compacta. Sin embargo, la realidad nos muestra lo contrario: es una región heterogénea, diversa, compleja, que, si bien es cierto, tiene afinidades históricas, culturales y religiosas entre los países que la conforman, definitivamente no constituye un bloque con intereses convergentes, y menos aún uno que se manifieste a una sola voz.

Desde América Latina, existen diferentes perspectivas y visiones que se generan en función de las características, los intereses, los objetivos de cada país de la región. Algunos de estos países pueden coincidir en función de sus similitudes o cercanías geográficas o históricas, pero una sola visión regional no existe.

Por otro lado, a diferencia de la crisis que afecta el multilateralismo global , en América Latina han aparecido manifestaciones concretas y novedosas de nuevos regionalismos o de nuevos sistemas multilaterales de integración. Ante la antigua propuesta regional integracionista de la Comunidad Andina (CAN), la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA), y de la Comunidad del Caribe (CARICOM), en los últimos 25 años han aparecido nuevas iniciativas como el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Alianza del Pacífico.

El nuevo regionalismo de América Latina refleja una dinámica distinta, activa, y propositiva, con una capacidad de ejercer un rol gravitante. En la última década ha habido una ebullición de ideas, que según diversas visiones, planean hacer frente a los cambios regionales y globales.

La Alianza del Pacífico puede ser calificada como el último modelo de regionalismo abierto, o nuevo regionalismo, que continúa, a menor escala lo que el Área de Libre Comercio de las américas (ALCA) se propuso en su momento en el sentido de crear una zona de libre comercio uniendo a los países de la región. Sin embardo, la Alianza del Pacífico tiene dos diferencias fundamentales respecto al proyecto impulsado por Washington: fue diseñada y está siendo promovida por los propios países de la región que se unen conscientes de la convergencia de sus modelos económicos, y por otro lado, está fuertemente orientada a la región del Asia-Pacífico.

4. La Alianza del Pacífico y su relación con otros bloques en la región y en el mundo

Este bloque, formado por las cuatro economías de mayor crecimiento de la región, tiene también importantes consecuencias geopolíticas para el continente: frente a un Mercosur -integrado por Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y ahora Venezuela- estancado desde hace años, y ante las futuras negociaciones para el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, en sus siglas en inglés), que impulsa EE UU, o en foros como la Organización Mundial de Comercio (OMC), donde podrán llevar una posición común.

Si analizamos cómo se desarrollan las políticas comerciales dentro de los bloques subregionales en América Latina, claramente vemos dos tendencias. Por un lado tenemos a los países de la Alianza del Pacífico que vienen construyendo un nuevo proceso de integración comercial, financiera y de flujos de personas. En poco menos de tres años desde su creación, la Alianza del Pacífico ha conseguido logros concretos y ha dado pasos firmes en busca de una integración con la economía global, con miras, especialmente, hacia el Asia-Pacífico.

Además, sus cuatro miembros ya tienen firmado acuerdos de libre comercio con los Estados Unidos y la Unión Europea. Por otro lado, los países que conforman el Mercosur, en más de veinte años, no han evolucionado a la velocidad de la Alianza, lo que se evidencia por la espasmódica liberalización de su comercio con las principales economías mundiales, y en muchas ocasiones los países han puesto trabas al comercio intra-Mercosur.

El Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) fue pensado como un proceso de cooperación predominantemente económico y comercial. Por esa razón se usa el término “economía” para referirse a sus miembros. Sus tres objeticos fundamentales establecidos en la Declaración de Bogor (Indonesia) fueron: fortalecer el sistema comercial multilateral; la liberalización del comercio y de la inversión; y la intensificación de la cooperación en la región. Hasta este punto guarda muchas similitudes con la Alianza del Pacífico. Sin embargo, a diferencia del proyecto latinoamericano, la APEC no se rige mediante acuerdos jurídicos internacionales adoptados colectivamente.

Esta ausencia de instituciones formales y normas de carácter vinculante para todos sus miembros ha permitido que sea integrado por economías de una gran diversidad geográfica, cultural, política, ideológica y de diferentes grados de desarrollo. Sin embargo, los logros del APEC se limitan a lo ya acordado en la Ronda de Uruguay del Acuerdo General de Tarifas y Aranceles (GATT, por sus siglas en inglés). La visión predominante es que la APEC ejercido de facilitador de negocios más que de liderazgo del proceso de liberalización en la región del Asia-Pacífico.

Forman parte de la APEC: México, Chile y Perú; mientras que los dos últimos, junto con Colombia forman parte de la Comisión Permanente del Pacífico Sur encargada de preservar los recursos ictiológicos. Por otro lado, el plan México-Colombia, que sustituyó al plan Puebla-Panamá, plantea la creación de una infraestructura indispensable para el desarrollo compartido de la Alianza.

En la dinámica zona de la cuenca del Asia-Pacífico existen otras iniciativas multilaterales que han hecho avances importantes. Uno es el proceso de negociación del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), actualmente en curso, en el que participan Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

Este “macro-TLC”, impulsado por Estados Unidos, pretende establecer fuertes medidas de protección de la propiedad intelectual, que han sido comparadas a las del tratado de libre comercio entre Corea del Sur y los Estados Unidos y al Acuerdo Comercial Anti-Falsificación (ACTA). El otro proyecto es el denominado “ASEAN+6”.

En 2012 se anunció el inicio de negociaciones orientadas a un acuerdo de libre comercio que comprenderá a los diez países que integran esta asociación, los miembros originales (Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia, y Vietnam), más lo nuevos socios (China, Japón, Corea del Sur, India, Australia y Nueva Zelanda). Estas negociaciones pretenden ser culminadas antes del 2015. ASEAN + 6 aspira a ser un acuerdo amplio en materia de bienes, servicios e inversiones.

5. Perspectivas de la Alianza del Pacífico

Los cuatro países de este bloque comparten un elevado crecimiento potencial, cercano al 6% en Perú y de alrededor del 5% en Colombia y Chile. En el caso de México, la agenda de reformas actual podría aumentar el crecimiento potencial en ese país hasta cerca del 4%. Esto significa un crecimiento potencial promedio para la Alianza del Pacífico cercano al 4,5% anual, superior al brasileño y casi el triple de lo que se espera para las economías desarrolladas.

Aunque también existen desafíos comunes por delante: alta informalidad, falta de infraestructuras, baja calidad de la educación, sobre los cuales se ha ido avanzando en los últimos años en la dirección adecuada.

Unidos, los países de la Alianza del Pacífico pueden superar las desventajas asociadas a la falta de economías de escala, ofreciendo a las empresas un mercado interno ampliado y el desarrollo de cadenas productivas más integradas a nivel global. El desempeño reciente del comercio entre estos países sugiere que hay un gran potencial, ya que entre 2002 y 2008 el comercio interregional se multiplicó por cuatro.

La década dorado de los altos precios de las materias primas y la entrada de dinero barato hacia América Latina parece ya llegar a su fin y con ello se está profundizando la brecha entre los países de la costa del Pacífico, más dinámicos y abiertos, y los del Atlántico, más proteccionistas y burocráticos.

Una de las razones principales del éxito de la Alianza del Pacífico son los progresos tangibles alcanzados en sus reuniones. Los comunicados están llenos de medidas políticas concretas con un horizonte temporal claro. Esto es lo que hace que la AP sea tan atractiva para los inversionistas, autoridades y para los países que aún no son miembros, pero que lo desean.

El reto para los estados miembros de la Alianza del Pacífico será manejar su relacionamiento con terceros y mantener el control de la agenda, así como el ritmo de avance en las negociaciones. La consolidación y credibilidad de este nuevo mecanismo estarán ligadas al grado de avance en el cumplimiento de los objetivos y compromisos que los motiva sobre todo porque han nacido con un enfoque sin animadversiones a otros bloques sino más bien en búsqueda de nuevas asociaciones, como pueden ser sus vinculaciones entre la CEPAL y la ESCAP, cuyo rico bagaje informativo permitirá establecer visionarias prognosis.

Otra de las tareas y en base a la OPANAL, debe ser la paulatina desnuclearización del Pacífico, así como la preservación ecológica de nuestro gran océano. Para el Perú, la Alianza del Pacífico ha sido, desde sus inicios, una prioridad de nuestra política exterior con el objetivo de contribuir a la unidad de los países de la región que tienen un modelo de economía de libre mercado y que acogen valores liberales tales como: respeto por la seguridad jurídica, la vigencia democrática, la separación de poderes y respeto a la libertad de expresión. El Perú y sus socios de la Alianza del Pacífico, consideran estas características como propias de naciones emergentes con vocación de desarrollo.

Nuestro país, después de sufrir varias interrupciones al orden democrático en los setenta y noventas, está fuertemente comprometido con la promoción y defensa de la democracia y los derechos fundamentales en la región. En el 2001, el Perú contribuyó decisivamente, dentro del marco de la Organización de los Estados Americanos (OEA) a la creación de la Carta Democrática Interamericana, que tiene como finalidad la preservación de la institucionalidad democrática en el hemisferio americano.

De la misma forma durante, la redacción del Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico, estuvo a favor de incluir en el documento un artículo dedicado exclusivamente a la Democracia y el Estado de Derecho, según el cual se establece como “requisitos esenciales” para la participación en la organización: la vigencia del Estado de Derecho; de la Democracia; de la separación de poderes; así como la protección, la promoción, respeto y garantía de los derechos humanos y las libertades fundamentales.

En conclusión, la Alianza del Pacífico irrumpe en la escena regional con nuevas propuestas comerciales pero a sus vez sustentadas en pretéritos entes gubernamentales que, en su debido momento, y a su correspondiente ritmo, también pueden colaborar o engarzar soluciones innovadoras para los actuales desafíos multidimensionales.