No hemos aprendido la lección de 1879

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No hemos aprendido la lección de 1879

Butters: los que desarmaron al Perú, insisten ahora en lo mismo

 

“En esa época no supimos defender el salitre, ahora el Perú debe armarse para defender el agua, el gas y la anchoveta”, dice.

Foto: Dos días antes del asalto de los invasores al Morro de Arica. Bolognesi y su Estado Mayor desafiaron y rechazaron el ultimatun de rendición.

por VÍCTOR ALVARADO

Una de las causas del triunfo de la invasión militar chilena de que fue objeto el Perú en los trágicos años de 1879-1883 fue la desunión de la clase política peruana, pero no fue una desunión gratuita, sino motivada por intereses que se parecen mucho a los de la ultraizquierda y ultradererecha peruana, que hoy día coincidentemente se oponen a que tengamos fuerzas armadas con capacidad disuasiva, a que policías y militares ganen sueldos dignos, y son culpables de que seamos un país desarmado, tal como ocurrió en el Perú en esos traumáticos años.

 

Esta precisión fue hecha por el periodista y analista político Phillip Butters a propósito del 135 aniversario del holocausto del Morro de Arica, en el que el coronel Francisco Bolognesi y los titanes que lo secundaron escribieron una de las páginas más gloriosas de amor a la Patria, luego de rechazar el ultimátum de rendición de los invasores, a los que el anciano coronel, con la aprobación de los 15 integrantes de su estado mayor les notificó: “Pelearemos hasta quemar el último cartucho”.

Butters destaca que esa expresión guarda dos dramáticas verdades, la primera el voluntarismo heroico de los combatientes del morro de combatir hasta morir, y de otro lado una realidad militar dramática, “la cantidad de cartuchos que tenían los patriotas era insuficiente para poder mantener determinada cantidad de horas de combate, además de que se trataba de cartuchos de calibres diferentes, frente a un enemigo que los tenía en cantidad más que suficiente y de un solo calibre”.

Frente a este cuadro de combatientes virtualmente desarmados, Butters señala que “todo estaba contra los peruanos, los invasores tenían una superioridad de 7 a 1, nosotros carecíamos no solo de pertrechos sino de organización, porque la clase dirigente peruana no le hizo caso a gente como Miguel Grau que pedía mejores acorazados, que pedía mejor armamento, y esto tiene que retrotraerse a hoy día, en que hay gente que es más chilena que peruana”.

Ejemplos

Entonces, la clase dirigente no solo desoye estos llamados, que fueron hechos porque había a un Chile “que se arma y se prepara para esta guerra invasora en contra de Bolivia y Perú durante años, la estrategia expansionista de Diego Portales y la visión expansionista no es algo que se produjo de un día para otro. No teníamos los acorazados que tenía Chile, ni menos las ametralladoras Gatling con que se armó, el Perú tenía barcos de madera, el legendario Huáscar lo era”.

Para Butters hubo gestos de patriotas ejemplares, entre ellos el empresario salitrero tarapaqueño Alfonso Ugarte, quien frente a este cuadro de orfandad material “tuvo que armar su propio ejército, con uniforme diferente al que tenía el ejército peruano”

“Se trata de gestos que no debemos cansarnos de encomiarlos, reseña Butters, como los de Grau y Bolognesi, que estando en el retiro renunciaron a sus jubilaciones para enrolarse y defender a la Patria amenazada por los invasores chilenos, y lo más grandioso de ellos son las páginas de alto sentido del honor y del deber que relucieron como puede verse en las cartas tanto de Grau a su señora esposa, como las cartas de Grau a la viuda de Prat y también la carta de Bolognesi a su propia esposa”.

“Eran patriotas que tenían un alto sentido del honor y del deber, del amor a Dios, del amor a su familia y por supuesto del amor al Perú, virtudes que se engrandecen si consideramos que el Perú en el año 1879 de la invasión militar chilena, no tenía ni 70 años de nación independiente. (…) Tienen un valor inmenso, si se tiene en cuenta que esa época había gente que era más limeña que peruana, más arequipeña, más tacneña”.

País desunido

Más aún, dice, sus valores se agigantan porque dejaron a sus familias, sus esposas y sus hogares, cuando podían haberse negado ir al frente o rendido en el campo de batalla, todo lo dejaron por preferir a pelear por el Perú, en un momento histórico de desunión, en el que el presidente Prado huye, en un país donde había varios frentes, había un frente con (Lizardo) Montero), otro con Pierola, había arequipeños alejados de la realidad, en el norte la gente no sabía lo que pasaba en el país.

“En esa época los andes desunían la sierra de la costa, la selva no estaba integrada al Perú, lo cual le dio un valor enorme a Andrés Avelino Cáceres, que podía haber optado por refugiarse en los andes o en sus tierras”, agrega.

“Sin embargo, sentencia Butters, no hemos aprendido la lección, el Perú sigue siendo un país desunido, porque como he dicho hace un rato, hay gente que es más chilena que peruana, gente que dice que la minería no debe asignar un canon que signifique dinero para armar a nuestras fuerzas armadas, darle un sueldo digno a militares y policía, porque son gente que cree que los militares son de Marte y no peruanos”.

Finalmente concluye: “El Perú tiene que armarse como no se armó en esa época para proteger sus riquezas, en esa época fue el salitre, ahora es el agua, el gas y la anchoveta”.